Somos Lorea y Elena, dos hermanas que crecimos en este entorno y que siempre hemos sentido un vínculo muy fuerte con la naturaleza. En 2021 Lorea decidió rehabilitar Areitio Etxea con mucho cariño, respetando su historia y adaptándola a nuestra forma de entender el bienestar. Lorea es arquitecta y ha cuidado cada detalle para que la casa transmita calma y armonía. Elena aporta ese contacto constante con el entorno y con las estaciones, a través de la naturaleza.
Nos gusta recibir a quienes vienen como si fueran amigos: con manzanas de la huerta, recetas de nuestra ama y rincones pensados para disfrutar sin prisas. Areitio Etxea también habla un poco de nosotras, y nos hace felices compartirla.
Nos mueve lo sencillo y lo auténtico. Creemos que el bienestar está en las cosas pequeñas: una comida al aire libre, una tarde tranquila con vistas al monte o el calor de la chimenea en invierno.
Hemos querido que la casa esté en armonía con su entorno, usando materiales naturales, manteniendo su espíritu original como lugar de descanso y apostando por una forma de vida más respetuosa con el medioambiente. Por eso hemos incorporado energías renovables y utilizamos recursos del propio terreno, como la leña de poda para la chimenea. También cuidamos los detalles: productos locales, materiales duraderos y una rehabilitación pensada para durar muchos años.
Aquí no hay planes obligatorios: cada persona encuentra su ritmo. Solo queremos que quien venga se sienta a gusto, respire profundo y desconecte del ruido. Porque a veces, lo que más necesitamos es parar y disfrutar de lo que tenemos cerca, cuidándolo.