Lo primero que se respira al llegar a Areitio Etxea es el silencio verde que envuelve la casa. El jardín, amplio y cuidado con mimo, es el punto de partida para descubrir lo que hay dentro.
Luz que entra y se queda
En la planta baja, los ventanales conectan cada rincón con el paisaje. El salón y el comedor invitan a descansar, compartir y observar sin prisa. La cocina, a disfrutar del proceso.
Sueño y paisaje
Cada dormitorio tiene su carácter, pero todos comparten una misma intención: que dormir aquí sea parte del viaje. Nuestros 4 dormitorios tienen luz natural, vistas a la naturaleza y una estética serena que acompaña.
Vida en el exterior
El jardín cambia con las estaciones: margaritas en primavera, cenas al aire libre en verano, hojas y leña en otoño, y el calor del jacuzzi en invierno. Aquí fuera también se vive despacio.